miércoles, 4 de noviembre de 2015

Alguien me ha preguntado en estos días...

Alguien me ha preguntado en estos días por qué una escritora con dos novelas en papel, publicadas en editoriales “tradicionales”, acudió al I Encuentro de Editores Independientes organizado por Amazon España el pasado 24 de octubre. Vaya por delante que el evento fue muy intenso: pudimos saludar a colegas que conocemos sólo por Facebook y a lectores, y conocer experiencias de autores muy diferentes, que vinieron a compartirlas con nosotros. Muchos escritores importantes presentes, por cierto, también tienen obras en papel con editoriales destacadas: Blanca Miosi, Rafael R. Costa, etc. Por no hablar de Matilde Asensi, que nos hizo llegar un mensaje en video, explicándonos cómo ella misma gestiona sus derechos en digital de su último libro, mientras en papel es Planeta quien lo hace.

La razón de mi presencia allí es sencilla: un escritor que se dedica, o quiere dedicarse de una manera profesional, a este noble, y dificilísimo, arte de escribir, ha de conocer dentro de lo posible su mundo, su esfera, su ámbito. Y el mundo es más ancho de lo que creemos. Nada es excluyente, y nada puede serlo, ya que nos encontramos en un mercado saturado en España, con una oferta y una demanda que, desgraciadamente, es la que es.

Yo estoy encantada, hasta ahora, de haber emprendido el camino que he seguido. Autopubliqué hace doce años mi tesis doctoral (aligerada, eso sí), cuando entonces nadie lo hacía. Y fue, y sigue siendo, una de las mejores decisiones que pude haber tomado. Hoy, después de más de una década, se sigue vendiendo a buen ritmo en librerías de mi ciudad y por Internet. Más tarde, pertenecer a dos editoriales pequeñas, pero honestas y maravillosas, Palabras de Agua y Playa de Ákaba, me ha reportado también grandes satisfacciones: tener a tus editores a mano en cualquier momento, con un trato personal de amigos;  consultar con ellos cualquier tema, opinar, preguntar, relacionarte con el resto de compañeros escritores que las integran… No sé cómo será el resto de editoriales, pero estas dos, porque las conozco desde dentro, sé que se esfuerzan día a día por sus autores, en este complicado universo literario. Mención aparte es Ediciones Juno, que no es una editorial en sí, ni lo pretende ser, sino una Asociación con unos fines muy determinados, pero que tuvo a bien sacar adelante un proyecto que yo tenía en mente, aceptando generosamente todas las ideas que les propuse.

Y tras ello, queda la parte en la que el autor puede optar por explotar sus propios textos de forma individual. Creo que el futuro será así: autores que pertenecerán a editoriales con unas obras y otras distintas las explotarán de forma independiente. No hay mercado para tanto autor, ni lectores para tanto libro, y sólo los mejores llegarán a poder tener éxito (y otros muchos que lo merecen, no lo tendrán. Este es un mundo abiertamente injusto). Autopublicarse no es la panacea de nada. No es la solución. Es un camino más. Y siempre es el público quien manda. Las editoriales tradicionales jamás desaparecerán, porque su labor sigue siendo muy importante. Y así ha de ser. Siempre habrá escritores y convivirán canales clásicos con los que impongan las tecnologías. Son otras cosas las que nos tienen que preocupar hoy más: la piratería, conseguir más lectores, más impacto en la sociedad y en los medios de comunicación, que los libros digitales no se perpetúen en precios ridículos (0’99 €, 2’99 € …).

Por lo demás, cabemos todos en este gran barco. Y el océano viene bravío, así que mejor remar todos juntos para salir a flote.


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